La historia de la fiesta de San Juan, una tradición en Paraguay: ¿Cuál es su origen y cómo era?
La fiesta de San Juan, que antes era una celebración barrial y hoy día se convirtió en un evento lucrativo, tuvo su origen en Paraguay hace varios siglos y estuvo fuertemente vinculado a la religión. David Galeano, el director del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní, explica cómo se popularizó en la cultura nacional.
La historia de la fiesta de San Juan, una tradición en Paraguay: ¿Cuál es su origen y cómo era?
La fiesta de San Juan, que antes era una celebración barrial y hoy día se convirtió en un evento lucrativo, tuvo su origen en Paraguay hace varios siglos y estuvo fuertemente vinculado a la religión. David Galeano, el director del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní, explica cómo se popularizó en la cultura nacional.
Junio tiene una particularidad desde que inicia. Es el mes propio de los sanjuanes, en cualquiera sea el ámbito; antes, durante o incluso después del onomástico. Se trata de una de las épocas más esperadas del año, principalmente, para degustar comidas típicas. Aunque cuando todo empezó, esto no era el principal objetivo de la fiesta.
Cada 24 de junio se celebra el Día de San Juan, en honor al santo patrono y primo de Jesús, que nació unos meses antes que él.
David Galeano, director general del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní, en diálogo con Última Hora, explica la razón por la cual se celebra en Paraguay. Manifiesta que, según el relato, el santo patrono había nacido en un día con mucho frío y que su madre para darle más calor, encendió en su entorno una fogata. A partir de entonces que se asocia la conmemoración con el fuego.
San Juan era honrado en Europa, particularmente en España, y cuando se produjo la conquista de América, en la época colonial, se instalaron en la región las misiones religiosas jesuitas, franciscanas, dominicas y mercedarias y de esta manera además trajeron consigo sus tradiciones cristianas.
“Los más fuertes acá fueron los Jesuitas. Se instalaron en las misiones de Itapúa y también hacia el Norte. Hacia la zona de Concepción, Belén y Loreto. Son las tres reducciones que habían en el Norte. También estaba la de Santaní, con los Franciscanos”, relató el docente de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
Los primeros registros de las fiestas de San Juan se remontan a partir del año 1610 cuando se instalaron los Jesuitas en la hoy desaparecida Misión de Encarnación, según agrega el profesor.
Cuando los indígenas fueron evangelizados y sometidos a la religión cristiana, fueron encargados de aprender esa tradición y con el mestizaje esa festividad se transformó y se convirtió en lo que conocemos hoy en día.
El santo más popular
Galeano destaca que en Paraguay, como en ningún otro lugar del mundo, la fiesta tiene alcance nacional. “Ningún otro santo es tan popular como San Juan, excepto la celebración de la Virgen de Caacupé, pero hablando de santos, el caso de San Juan es el que llegó a todos los puntos del país”, señaló.
Asimismo, destaca otra particularidad. “Todo lo que nosotros hacemos o decimos en San Juan, un 99% pasa por el guaraní. Es algo muy tradicional”, subrayó el lingüista.
El alto porcentaje de población adepta a la religión cristiana también colaboró a la popularidad de la festividad que tiene entre sus características populares juegos.
“Sabemos que se instalaron varios de estos, en tiempos de las misiones, y comenzaron a ganar características populares nuestras”, relató Galeano.
Nombres en guaraní
En este sentido, cita el Yvyra sỹi, el palo encebado, enjabonado o aceitado que tiene un premio en la cima y que la gente al escalar trata de alcanzarlo; el Toro kandil con el cráneo de la vaca o toro ligado a una estructura y que tiene fuego en las altas de los cuernos; y la Pelota tata, con el balón de trapo y querosene u otro elemento inflamable que es encendido y pateado de un lugar a otro.
Asimismo, el Tatapýi ári jehasa, con las brasas que uno debe atravesar descalzo.
A lo largo del tiempo algunos de estos juegos alteraron sus características. Originalmente, el Tatapýi ári jehasa debería ser con una extensión de tres metros de brasa y uno debería cruzarla tres veces. En uno de los extremos se situaba una imagen de San Juan.
“Otros hacen ya en forma simbólica de un metro, un metro y medio, la gente da un salto y ya está al otro lado”, señaló el docente, a la par de citar que en el caso del Yvyra sỹi ya no es tan frecuente al ser realizado en zonas urbanas donde se evita perforar el suelo.
El San Juan “como excusa”
El lingüista destaca que igualmente se agregaron juegos nuevos en los últimos tiempos, como la cárcel, en la que se paga para buscar y encerrar a alguien y la persona debe abonar para poder recuperar su libertad.
“Se entiende perfectamente que eso ya se asocia con el nuevo espíritu de lo que hoy llamamos San Juan; hoy es una excusa para mucha gente (la fiesta), ya no es ya celebrar al santo. Porque vas a ir a estas fiestas y en ninguna parte vas a encontrar la imagen del famoso señor San Juan, salvo raras excepciones”; consideró Galeano.
En este sentido, el docente señala que de un tiempo hasta acá se perdió el carácter comunitario de la celebración, el propósito de compartir y la intención de honrar la imagen religiosa.
“Lo que hacemos ya a comienzos de año —grupos, asociaciones, instituciones, escuelas, colegios— es que estamos pensando en recaudar dinero pro sala de clase, pro jardín escolar, pro empedrado, y lo primero que se dice es, ‘vamos a hacer una fiesta de San Juan’. Ahí se nota que el propósito es recaudar”.
Por esa razón también existen los conceptos de “San Juan mboyve” con celebraciones realizadas antes de la fecha y el “San Juan riré” promovido hasta un mes después del día oficial.
“La idea es hacer lo más retirado de los demás como para captar más gente y tener más recaudación o ganancia. Eso es algo único también. En ningún otro lugar de América se celebra así como lo hacemos acá en Paraguay”, señaló el profesor.
Otro factor que alteró el sentido del San Juan es la urbanización, que afectó de igual modo las populares pruebas, tales como la del machete incrustado en la planta de banana. “Hoy es difícil. Ya nadie tiene planta de banano en la casa, mucho menos en un edificio de altura”, explica el docente.
Asimismo, ejemplifica otra, que involucra a animales, sea gallo o gallina, que debe ser encerrado en una pieza por 24 horas y al ser liberado deben estar las personas con un montículo de maíz delante suyo y a junto a quien vaya el animal será la persona que tendrá un pretendiente.
Gastronomía
“Hay una cosa que nunca tenemos que perder de vista: el Paraguay tiene como base de su alimentación el maíz, el avati”, destacó el lingüista al referirse sobre la gastronomía que involucra la fiesta de San Juan.
Se refiere, por ejemplo, a la chipa y hace una diferencia entre el chipa caburé y el chipa asador.
Mientras el chipa asador es una elaboración con la masa tradicional de la chipa puesta sobre un palo que es expuesto a brasas, el chipa kavure utiliza el mismo sistema de cocción pero su ingrediente es distinto.
“Allí aparece el segundo elemento que utilizamos mucho en nuestra base alimentaria, la mandioca”; destaca el docente, quien también cita otro alimento derivado: “Un San Juan sin mbeju no es San Juan”, resalta.
En cuanto a carne, cita los derivados del cerdo, como el chicharõ hu’iti y el chicharo trensado “que hoy también se hace de la carne de la vaca”.
“Pero en este tiempo hay elementos nuevos. Se incorporó un elemento clásico hoy en el paisaje popular paraguayo que es el asadito. Y lo otro que ya no falta,la hamburguesa, lomito, sándwich de lomito y lomito árabe. Ya se volvieron muy ‘sanjuaninos’ también”, comentó Galeano.
Una tradición de espíritu social
El director general del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní destacó que la fiesta de San Juan tiene un fuerte carácter social y comunitario.
“Nosotros somos un país que tendemos mucho a la actividad social. Nos gusta salir, estar con la gente”, resaltó.
Prácticas ligadas a la casa, como juntarse para comer colaboran a ese espíritu de vida social, sumado al sentido de solidaridad.
“Eso es muy nuestro, muy paraguayo, un sentido gregario, sociable que tenemos. Eso nos lleva siempre a ver un encuentro, un festejo, una fiesta. ‘Vamos a irnos acá para ayudar a la escuela, vamos a irnos allá para ayudarle a fulano que está enfermo’”, explicó.
Asimismo, considera que esa característica puede ser descripta así: “es como transportar la casa a una fiesta de San Juan” y se tiene en cuenta también la practicidad, las comidas de cocción rápida, “koa ipya’eve”.
“‘Vos vas a hacer una bandeja de sopa, ellos van a hacer chipa guasú, yo voy a llevar mbeju’, así es un poco la cuestión. Normalmente son los vecinos los que preparan los alimentos, no es que le contratamos a una empresa de catering que trae todo. Hasta hoy por lo menos se mantiene así”, consideró el docente.
En cuanto a la preservación de la celebración de San Juan, Galeano apunta que abarca ciertas características necesarias en el día a día, como el entretenimiento, con la distracción y diversión con los juegos, la alimentación con las comidas típicas y la sociabilidad con la participación de familias, vecinos y amigos.
“Paraguay en el fondo es un país muy tradicional y esta fiesta de San Juan es una muestra más de que tenemos una identidad cultural muy fuerte, muy arraigada”, destaca Galeano.
A pesar de las alteraciones y diferencias, la fiesta de San Juan mantiene su esencia.
“Esos son los aspectos que hacen hoy a nuestra fiesta. Sigue siendo San Juan sin ninguna duda”, concluyó el docente y director del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní.




